jueves, 9 de junio de 2016

LA HABITACIÓN DEL DESEO



-¿Tomarías un café conmigo?

Malena deja de vestirse y mira a Alberto pensativa.


-Sabes que no –responde automática.

-Siempre lo intento –contesta él fingiendo indiferencia.

Se siente incómodo con el escrutinio de la mujer. 
Evaluado.





Levanta una ceja invitándola a hablar. 
Ella sigue vistiéndose mirándole sagaz. 
Él la apresura con los gestos de sus manos. 
Quiere romper ese disgusto que siente.

Malena se sienta en la cama para ponerse las medias.
Se masajea despistada la punta del pie izquierdo. Permanece inmóvil unos momentos, como perdida en sus pensamientos. 

Alberto la observa codicioso. Intuye que debió de ser bailarina o quizás aún lo sea. 
La forma esbelta de su cuerpo y su elasticidad parecen indicarlo. 
Es la gracia, la elegancia con la que camina, como si siempre estuviera danzando y se desplazara por el espacio.



La mira con renovado deseo. 
Su pose descuidada le excita más que toda la seducción que ha despegado en su honor una hora antes.

Nunca se lo diría, pero se siente conmovido cuando la ve vestirse y prepararse para marchar. 
Mucho más, que cuando se desnuda lentamente y clava sus feroces ojos negros en sus pupilas.
 Entonces se siente ligeramente intimidado, dominado por sus instintos más primarios. 
Siguiendo los pasos que ella marca.





Hubo un tiempo en que no era así. 
Era él quien decidía, quien pedía, quien mandaba. 
Pero esa mujer silenciosa, se le ha ido deslizando por la piel hasta anular su voluntad. 
Es una provocadora.
 Sabe desatar la sed, saciarla poco a poco. 
Es su terreno.



Esa habitación es su cárcel y su paraíso.




Suspiramos por un espacio vacío
¿Me regalas un hueco en tu piel?
Llena esta habitación con tu deseo renovado
Sólo quizás entonces te hable...




8 comentarios:

  1. Súper sensual Amparo. Esa pregunta del principio cuya respuesta es no es el punto de partida para acabar donde empezaron, en ese espacio tan reducido de una habitación donde probablemente alguna vez el amor muera de asfixia. Besotes (y perdón por mi pesimismo)

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    1. jaja. No te preocupes profe por el pesimismo, la mayoría del tiempo lo comparto, al menos sobre el amor y su asfixia. En este breve espacio de la habitación, donde nos decimos que encontramos lo que necesitamos sin comprometernos, no nos damos cuenta que estar con alguien, siempre es un compromiso, lo que no limita es el tiempo, ¿qué más da? besotes. TK

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  2. Sutilmente provocadora, elegante, pausada y sensual... Fantástico, Amparo!!

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    1. Gracias mi lindo ángel. para descansar un poco de las cartas. Muchos besitos y muy feliz semana

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  3. Excelente poema Amparo. Veo en él un amor temeroso e inmaduro del que no se deja ir, por lo que siente y es.

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    1. Gracias Jordi, quise transmitir un amor congelado antes de florecer. Algo así, como poner los límites de esa habitación a los sentimientos. Un juego que parecemos jugar sin saber muy bien como. Muchos besos y muy bienvenido

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  4. Que bonito!! enamorada de como escribes.

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    1. Muchísimas gracias y encantada con tu visita. Un fuerte abrazo

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