lunes, 29 de agosto de 2016

EL ENCUENTRO



La mujer pasea la mirada por las mesas de la terraza del restaurante deteniéndose en cada una de ellas, con una tranquilidad curiosa, objetiva.

Alberto la observa concentrado más en su actividad que en su belleza.

Después de cinco días luchando por conseguir el contrato y harto de reuniones inútiles, se siente aburrido y frustrado.

Tras observarla un rato con indecisión, un impulso que no reconoce le levanta.
Se dirige a ella con determinación.



-Hola –la saluda.

Queda mudo, cortado al observar sus ojos, de un gris azulado. No es muy dado a la poesía, pero ve en su mirada un cielo nublado, que amenaza lluvia. Una lluvia tan suave como parece su piel.

-No pretendo asustarla, pero la he visto aquí sola, vacilante. He pensado que quizás le gustaría cenar conmigo –le dice cuando recupera el habla. 

-¿Cómo sabe que estoy sola? –responde ella.


Su voz es mucho más grave de lo que esperaba. Rasgada. Se sorprende de nuevo y vacila dando un paso atrás. No sabe si retirarse. La ha ofendido. 

-Lo estoy –le dice, extendiendo su mano para sujetarlo con delicadeza el hombro antes de que marche-. Me llamo Malena. Encantada.

-Alberto –responde él mecánicamente.

Ambos se quedan parados mirándose en medio del salón. 

Ella mantiene su mano y él empieza a dar otra óptica a la situación. Igual no es una turista. Podría ser una profesional, de una prostituta. La evalúa con atención. Es espectacular. Es muy alta, quizás metro setenta y cinco.

Su melena negra rizada y larga enmarca un rostro de expresiones suaves, dulcificado aún más por el gris de sus enormes ojos. Las largas pestañas abanican sin cesar como si llamara a un insecto. Él es el insecto, y quiere dirigirse exactamente hacia esa tela de araña, a esos labios rosados y carnosos. Los pómulos altos le dan una altivez que se opone a la ternura del rostro, indicando una fuerza de carácter escondida. Sugiere fuego. El conjunto es demoledor.

Su cuerpo es atlético y delgado. Lleva un vestido anudado al cuello. De color verde esmeralda Un color muy fuerte para la blancura de su piel, pero que aún resalta, más su delicadeza. Sus pechos se ven pequeños y firmes, debe tener unos veinte pocos años, quizás treinta. No es una niña. Madura, inteligente y segura. Es una mujer acostumbrada a despertar el interés masculino y sabe manejarlos.



Se despeja unos mechones del rostro y le sonríe con nerviosismo.

-Quizás deberíamos empezar de nuevo, ¿qué te parece? –Pregunta él con ansiedad no disimulada-. Si estás sola, podríamos cenar juntos.

-Creo que eso no es empezar si no ir al grano –ríe ella-. Pero si, estoy sola, y tengo que cenar, así que acepto encantada.

Alberto asiente con cortesía dispuesto a desplegar sus encantos. No suele estar acostumbrado a hablar con mujeres tan hermosas y menos a intentar seducirlas, porqué eso es lo que quiere, llevarla a su habitación. Se inquieta ante este nuevo pensamiento, pero lo siente tan certero que le resulta imposible disimularlo. 

La desea.
Desea a una desconocida con nombre de tango.


Lejos del principio, ¿estás más lejos del final?


martes, 16 de agosto de 2016

AJENA


Ajena mi alma,
tus momentos
Aliena insistencia
tus silencios
Rauda metamorfosis
tus misterios



Aún desconozco tus curvas
Suspiros que dejé en tu boca
Amarga ausencia que no llena

Loba de historias pasadas
Leona fui en las estepas
Dragona de tus caderas




Hoy dama indígena
Niña que rechaza penas
Más mujer, menos fiera

Con hechizos ruego a la luna
Que no vuelvas y me hieras
Que si me quieres tener 
Con lamentos no me llegas

Que risa me dan tus promesas
Que pena me da tu carencia
Que poca ilusión pusiste
Que rápido pasó la fiesta

Mira como esta guerrera
Ya no llora más 
Mansa espera las horas
Las horas pasan ajenas




Alta crecí sin verte
Ciega esta suerte mía
No me tengas presente
Sino entras en mi vida




martes, 9 de agosto de 2016

CARTAS A ROMA 10.- ADIÓS


Mi querido amor, mi cielo:


Solías decir que tengo demasiada imaginación.
Que la fantasía me ocupaba demasiado espacio.

Te hablé de la dualidad.
Te desnudé mi alma mientras oraba por mostrarte mi cuerpo.
Me decías que dejara de soñar.

Te decía que sin sueños sólo tengo bocas que alimentar,
Corazones que consolar
 Cuerpos tristes que abrazar

Mis historias eran tristes
Aun así aprendí a hacerte reír.

No te hablé de mis largas noches de soledad.
Del inmenso dolor de tu ausencia.
De cuanto añoraba tu barba
Su tacto en mi cuello
En mis mejillas



Acariciada por mis manos
Manos pequeñas
Manos que cavan la tierra
Manos que tocan el aire
Manos que deploran tu tacto

Mi querido Merlín dice que el amor no existe.
Que es un juego de niños donde idealizamos al otro
Le dotamos de cualidades especiales que inventamos.

Amamos un espejismo.
Al comprender que no existe caemos en la desolación, en el desengaño

Puede que tenga razón.
Puede que por eso sigo amándote con esta desesperada angustia.
Por qué no te tuve

No pudiste enseñarme que estaba equivocada.

Me has dado motivos para que te dé la espalda.
Me sobran pruebas de cuánto me ignoras.

Nadie creerá mi promesa de amarte por siempre.

Hasira me saca la lengua cuando me encuentra melancólica
En tu recuerdo, errante
Se burla de mi inocente empeño.

-“Hay demasiados hombres como para que llores por uno”-. Me dice rabiosa con mi abatimiento.

Razonable.
Tan razonable como tú, amor.
No son tú.
No lo son.
Y tú, no estás.

Irrazonable.
Irrazonable como yo, amor.
Eres tú.
Sólo tú.
Y tú, estás en mi interior.

Aunque sea por este empeño ilógico de llevarte conmigo.
Aunque sea por mi cabezonería en permanecer.
O la imposibilidad de escapar a este destino mío del cual te mofas con tanta altanería.

Y hasta eso, adoro en ti.

Intento decirle a Savia que no te escriba.
Mandé una paloma a Montaña para que le advirtiera, que mi único deseo era su recuperación
Que mientras esté convaleciente, yo misma te informaría de mis avatares.



Cuando podamos hablar le diré en persona algunas verdades que ignora o pasa por alto.
Es justo que conozca la verdad y deje de juzgarte por un abandono que sólo nace en su cabeza.
Pues tú nunca me abandonaste.

¿Cómo dejar lo que no se tiene?
¿Lo que no se ha tenido?

¡Ay amor, como amé nuestro espejismo!
¡Ay amor, cuanto lo amo aún!

Es culpa nuestra, que juguemos a este estúpido juego, con la comodidad de que Savia refleje en sus cartas los sentimientos que nuestros labios sellan tan celosamente.

No fue justo para con ella.
Que sufrió por ambos.
No fue justo para nosotros
Que nos acostumbramos a utilizarla para ponerla a nuestro lado
De espaldas al otro.

Nuestro orgullo impide que nos preguntemos directamente si querremos saber del otro.
Mitigamos esta necesidad a costa de su afán en agradarnos.

Intentaré que comprenda que si no estás conmigo es por tu decisión y que yo lo respeto.

Llegamos demasiados cansados a la vida del otro.
Si yo hubiera llegado antes que tú Annia.
Si tú hubieras llegado cuando yo además de soñar, me dedicaba a perseguir mis sueños.

Demasiado tarde
No teníamos oportunidades
No hubo más que encuentros
Fugaces, efímeros y durables

Yo los convertí en eternos y sé que tú también.
Es más fácil vivir con lo que no ocurrió que arriesgarnos a perdernos en este laberinto de obligaciones y demandas que acucian a los amantes.

Ya no respondes ante nadie Marco, salvo ante tu emperador.
¡Cuánta suerte ése César al que consagras una vida que no le pertenece!
Tampoco me pertenece a mí
Ni a ti, por mucho que te empeñes en tu sueño de libertad.
Ningún hombre es libre.
Solías decirlo tú mismo, pero Savia tiene razón.
Tus esclavos aún lo son menos.
No te engañes pensando que les proteges o que deciden.

No hablan mis Dioses ni mi corazón ni mis espíritus.
Te habla mi cabeza.
No hay libertad en las cadenas, sólo aceptación.

Mi corazón te hablaría de recuerdos.
Mi alma de los sentimientos que me despertaste.
Mi cuerpo de cuanto te deseo.

Todo está allí.
Al girar la cabeza.
Tan próximo…
Tan lejos…

El río.
Mi risa.
Tu azoro.
El río.
Tu risa.
Mi azoro.

Vuelvo a menudo.

Bajo de mi caballo.
Me frustro
Me entristezco
Me enfado

No puedo acercarme al lugar de nuestro primer encuentro.
Hay tantas cosas que no puedo hacer.

Quisiera ser como tú
Que no me doliera tanto amarte.
Quisiera ser mejor de lo que soy, para dejarte ir por fin
Buscar un buen compañero
Pasar el resto de mis días dejando que me mimen
Me hagan el amor.

Necesito creer que el amor existe
Que lo tendré y no decepcionará

Savia me ha comunicado su deseo de quedarse como aprendiz de tu médico.
Está deseosa de aprender su ciencia para completarla con los conocimientos que mi viejo hechicero le enseña
Será una buena sanadora.
Sus manos no fueran hechas para dar muerte, como piensas
Sino para dar vida, como le enseño.

Ella también te ama.
No sufras, no hay competición entre nosotras
No nos separará amarte
Primero por qué no serás para ninguna de las dos y segundo porqué si lo fuera seriamos tan felices de ver que entregas tu corazón a una mujer, que eso nos consolaría.

No volveré a escribirte.
Savia tampoco, al menos hablándote de mí.
Así se lo pediré.
Ella es libre de mantener correspondencia con quien quiera, pero libérala de la promesa que te hizo de contarte como estoy.

Quiero acabar con estas eternas despedidas.
No hemos dicho adiós demasiadas veces para una sola vida.

Estoy cansada.

Tú eres hombre de pocas palabras y menos letras.
Sea pues romano.

Amor sigue con salud y fuerza.
Sigue despacio o deprisa.
Conquista o mata
Lucha o descansa
Pero respira, hasta que yo deje de hacerlo.
Es cuanto te pide ésta, tu espartana
Que no vea llegar tu cuerpo sin vida sobre tu escudo.
Si fuera así...
¿Qué sentido tuvo dejarte ir?
¿Cuánto costará mi renuncia?


No vivo en un sueño
Sólo sueño con vivir mis sueños



lunes, 8 de agosto de 2016

RESEÑA "TODAS LAS VECES QUE SE NOS CAYÓ EL MUNDO" DE JAVIER BARBA GARZÓN


Hola a todos:

Hoy me gustaría hablaros de un libro muy especial y muy esperado para mí,
"Todas las veces que se nos cayó el mundo" de mi querido y admirado, Javier Barba Garzón
Durante estos últimos años, si un día no puedo leer uno de los relatos de Javier, me falta algo
Ahora tengo la suerte de tener en mis manos un compendio de los personajes a los que tanto amo.
Ellos son una parte de todos nosotros o muchas partes partidas en líneas.
Unas líneas que rezuman prosa poética.

En el blog:
http://javierbarbagarzon.blogspot.com.es/

Vienen acompañadas de canciones que conectan con la historia o la inician, siguen o acaban en ella; así que me preguntaba si quedarían incompletas, más no es así, juntas o solas forman música.
Suelo encontrar en la escritura de Javier una melancolía dulce, embriagadora y absolutamente, adu¡ictiva, con mucha diferencia de decir que es un libro de historias triste, no lo es.
Ese sabor agridulce te acompaña en las lecturas, pero queda el atisbo a la luz y la esperanza.
Queda la humanidad, la lucha, la continuidad y el Amor en muchas formas y realidades.
El sentmiento no te deja indiferente, te toca, te palpa y si lo paladeas, te acaricia
No te pierdas esta oportunidad de conocer a sus personajes, vas a quererlos, vas a comprenderlos y sobre todo, querrás saber más de llos, son una familia y son nosotros.
Son únicos a su vez.



Una auténtica maravilla que os recomiendo, como os explico en este breve vídeo




Podeis encontrar el libro de Javier Barba Garzón, en el siguiente enlace de Amazon:
https://www.amazon.es/Todas-las-veces-cay%C3%B3-mundo/dp/8491269088/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1470750247&sr=8-1&keywords=las+veces+que+se+nos+cayo+el+mundo


Gracias a todos y muy feliz verano amigos