domingo, 12 de noviembre de 2017

PENSAMIENTOS



Quiero comer, tu desnudez
La tolerancia ausente de tus caricias
!Que ansias de enterrarme en tus entrañas!
Que lejos quede el olvido
Y cerca tu piel que no pregunta
Sólo eriza con mi roce


Culpable de amor, me confieso
Tus manos, mi bandera sin frontera
Tu boca, rica ahí...
Justo ahí, donde yo la coloque
Rezo anudada a tu reflejo
Bebo el sudor de tu cuello
Lamo y amo, te respiro

Por fin
Sucediendo aquí
Quebrada tu voz
Gimes en mi
Y te reconozco
Como el suspiro que huyó de ti

Te entregas
Te rindes
Sucumbes
¿Al fin?
¿Así?

Que delirio es tenerte 
en este sueño vago que huye 


Sigo escribiéndote cada día
Sigo guardando tu cadencia
¿Quien  te dijo que la ausencia no es eterna?


viernes, 3 de noviembre de 2017

CARTAS A ROMA XII.- NO PIENSO. NO PUEDO

Querido romano:

Mi lejano amor...
Aún más lejos que la muerte, que tantos amantes separa
Aquella a la que llaman cruel 
La que ambos abrazamos cada día
Es la nuestra, la valentía de los necios que no tienen nada que perder
Después de todo, andamos perdidos 

No pienso, ¿sabes?
No puedo


 Soy Ylena
La espartana
Aquella mujer a la que llaman sacerdotisa, la maga, la hechicera, la curandera, la sanadora...
!Tantas mujeres fui amado mío!
Ninguna pudo retenerte
Ninguna te conquistó
Ninguna te tocó

Hoy no importa
No fuímos
Somos nada...


Aún dicen que cuando lloro, llora el cielo
Y lloro
Lloro por dentro
Callado, sumiso el lamento, agarrado el gemido, insonoro el sollozo
Muda
El llanto de los que no piensan
No pienso. No puedo

No sé nada de ti, no quiero saberlo
Creo que pasó mucho tiempo desde la última carta de Plubio
No contesté, no pensé
Savia marchó, supongo que con él
Las personas son como hojas, muchas caen en otoño, otras perduran un año más y quizás otro
Tan perennes somos, tan frágiles...

Ya no voy a la montaña. 
No me baño en los río o mares 
No respiro las primeras luces
No veo amaneceres ni atardeceres
Nunca estoy sola
Me abandonan hasta los espíritus porque mi alma calla lo que no piensa

Río mucho
Creo que no soy feliz, creo que estoy triste, creo que deseo irme 
Sólo lo creo
No lo pienso, no puedo

Me levanto y sigo
Ayudo, escucho, consuelo 
Tenías razón
Cuando das, nunca es suficiente
Siempre piden más, quieren más
No hay amor suficiente para llenar tantos corazones vacíos

Trabajo y trabajo
Tanto como haga falta, tanto como pueda para no pensar
No escribo, no te niego, no te encuentro, casi no te recuerdo
Creo que fue hermoso conocerte, más ya sabes...
No  pienso, no puedo

Mi pueblo sangra
Las gentes pelean entre si
La rabia, la intolerancia, la incomprensión
De nuevo luchas
¿Nunca te cansas de guerras romano?
Yo si estoy cansada de curar las heridas, de alentar, de soplar vida, de sanar cuerpos agotados
Y callamos
Ese egoísmo me hiere, me mata poco a poco
Pero aún no me iré, tranquilo
Seguiré vagando por esta tierra vuestra...
¿Podría pensar en si acabareis alguna vez de odiaros, de pisaros, de castigaros....?
No lo pienso. No puedo

Sólo sigo
Sigue tu romano
Encuentra el amor 
Creo recordar que merecía la pena
Que se podía pelear por mantener vivo el espíritu de los amantes libres
Píensalo tú, si puedes 



Nada puede ser tan malo
Como lo que no hicimos
Lo que no recordamos
Lo que no olvidamos
Lo que no pensamos
No sé. No lo pienso. No puedo




No estamos tan lejos,
más nunca estuvimos cerca

Creo...





martes, 8 de agosto de 2017

EL TEDIO



Ambos se concentran en la carta.

Él le pregunta si le gusta el vino a lo que ella responde, que le gusta casi todo. 



Alberto siente otra punzada de deseo. Cada vez que ella habla se siente provocado, inducido, atrapado en esa red, deseando besar esos labios que se mueven tan despacio, tan dulcemente.


Para romper la tensión, le cuenta que está de visita por negocios, que precisamente esa tarde ha cerrado un buen trato, que al día siguiente vuelve a casa. 

Ella escucha sin interrumpir, mientras come. No deja de mirarle a los ojos y él se siente cómodo en ellos. Más grande, más fuerte.




-Lo siento. He monopolizado la conversación. No sé nada sobre ti –le dice Alberto para intentar que ella le cuente. Siente curiosidad además de esa pasión expectante que le hormiguea por el cuerpo.

-No lo sientes –le sorprende ella-. Y no me importa. Esta es una noche especial. Estás feliz porqué tu empresa acaba de tener éxito con tu acuerdo. Yo, por mi parte, sólo te diré que estoy de vacaciones y a la vez, busco trabajo y decido si me interesa vivir aquí o quedarme donde estoy. Soy de madre inglesa y padre alemán, así que hablo varios idiomas. Pensé que en la isla no me costaría encontrar trabajo con mis conocimientos de idiomas y me vine a investigar. Así que yo también estoy feliz, porqué es la primera vez que cojo las riendas de mi vida y hago algo atrevido. Me siento osada y me gusta tu compañía. Una noche. Sólo eso. ¿Si estás de acuerdo?

-¿Me estás ofreciendo lo que creo que me ofreces? –No quiero parecer estúpido pero no estoy acostumbrado a estas situaciones.

-¿A qué situaciones? –Responde ella con las cejas levantadas-. ¿A que una mujer te diga que te desea?

-A esas tampoco –ríe él.

Malena ríe Alberto se sorprende del cosquilleo que siente en el estómago, ¿esas son las famosas mariposas?

-Me aburren las tonterías –le provoca insolente ella-. Prefiero las cosas directas. Diría que estás casado…

-¿Cansado o casado? –bromea él.

-Ingenioso –murmura la mujer manteniéndole la mirada.



La palabra queda suspendida en el aire.

Alberto está más desconcertado si cabe. No le apetece explicarle su situación. Suena convencional. 

-Me casé con mi novia de toda la vida del instituto, seguí con la empresa familiar, tengo un par de hijos, un perro, un buen coche y un apartamento en la costa. Pero, me encuentro vacío, insatisfecho, sólo eso. Y no debería de quejarme, así que añade culpable a la lista. Muy típico, ¿no crees? –se oye decir.

-Muy típico –asiente Malena-. Acabemos de cenar y tendrás tu noche fantástica. Muy típica también. La de dos desconocidos que se encuentran y al día siguiente se separan y vuelven a sus típicas vidas. Sólo te pido una cosa, que no me disfraces la historia con más tópicos. No necesito oír lo hermosa que soy, lo bien que te hago sentir, ni que nos volvamos a ver.

-Quizás yo si lo necesite.

-¿Decirlo o hacerlo? –pregunta curiosa por primera vez.

-Ambas –responde misterioso.

-Entonces no soy la mujer que buscas. Decide. Tienes tiempo sólo voy por el primer plato...






Quizás, sólo quizás
Todo puede ser más fácil
Do easy

lunes, 17 de julio de 2017

¿MAÑANA?


Sigo aquí
Peso
No floto
Pies pesados
Pies descalzos


Metáforas que no entiendo
No
No entiendo
¿Porqué mañana?

Hecho de menos cuando Roma era un paraíso



Antes de que ardiera París
Y yo siguiera aquí
Sin irme
Perenne
Pesada
Descalza

La eterna espartana
La amazona tracia
El alma salada en la piel
La soledad controlada

Todos los personajes de cien vidas luchadas
Honor y coraje

Pesa mi espada
Pies descalzos
Calma mojada
Las ganas secas




Tus palabras...
No las oí
Ni imaginarlas 
Sabes que nunca fui  osada

Estás tan bien sin mi
Que me asusta tu nada
Casi no te pienso
No te creas
No me engañas

Hasta tu ausencia se pega al cuerpo
Pero...
Que no exista mañana


Pronuncié las palabras
¿las oíste?
Me pediste que hablara en voz alta
Y no oíste

Recuerdo sólo tus labios en mi cuello
Aquel único día
Tan poco
Quise más
Quiero más después de tanto tiempo

¿Mañana?
Dará igual

Peso
No floto
Pies pesados
Pies descalzos
Tu adiós,
Tan lejos, tan cercano

Más dualidad
Estoy preparada
Me quedan fuerzas

¿Mañana?
No existe
¿Recuerdas?

¿Fuimos mañana alguna vez?

Extraños humanos somos
Extraño para mi eres
Extraña soy para ti

Peso
Hoy no floto
Mañana quizás si
Cuando despierte...
Si despierto, sigue despierto

Respira
Yo no tengo aire para ti





martes, 20 de junio de 2017

ASÍ TE QUIERO

Quiero tu desnuda desnudez

Así te quiero
Abandonado, relajado, somnoliento
Pálida tu dejadez
Imaginas alegre mi hambre
Lujuriosas tus promesas 
Silenciosos tus gemidos


Perezosa sensualidad que evoca tu abandonada pose
Despiertan tus labios carnosos
Y rastrean mi cuello desvestido
Callo el pañuelo de mi velo
Y espero cien dientes que arranquen el resto
Cien muecas tuyas, amor
En cien dentelladas distintas
Cien suspiros te daré

Si 
Me pareces ajeno




Tu piel me deleita los sentidos
Respiro tu olor delicado
Almizclado 
Revuelto en sábanas dichosas

Ríe tu cuerpo ahora alborozado
Despierta al fin a la lascivia
Se retuercen tus dedos inquietos
Mientras vagan muy conscientes

Del retozo, del desorden
De los amantes ociosos
De este atardecer suave
Del ahora de este gozo






Ningún hombre es una isla
Más nunca pisé tu Tierra


martes, 13 de junio de 2017

"LA VIDA DE MANU" DE JAVIER BARBA GARZÓN



Hablar de Manu, protagonista del último libro de mi querido y admirado amigo, Javier Barba Garzón, es difícil para mi.
Los personajes de Javier, como os he contado en alguna ocasión forman parte de mi familia, respiran junto a mi, me acompañan.
Les conozco.
He llegado a sentir tanta empatía y cariño por ellos, que sólo quiero saber más, entenderlos, seguirlos y encontrarlos en esa familiaridad del "tú a tú". Una magia que está en la escritura del autor, la cercanía.

Quiero tener noticias suyas, y guardarlos junto a mis lecturas favoritos. Como un retorno al interior, a la forma poética de abrazar la vida, pese a lo que pese, y esa supervivencia de la que hace gala el personaje principal, tan sentido que buscando en nuestro interior compartimos sus sentimientos, tememos por él, sufrimos si sufre y nos llena el corazón de ternura..
Nos habla directos, sin tapujos. Con ese estilo tan propio en Javier, de convertir lo triste, lo melancólico en pura belleza.

Hace que hasta el dolor se vuelva hermoso, bello, sensible y con figuras magistrales que destacan todos los colores, pues viven con nitidez, desnudan el alma, conmueven, asustan.
Es como si os contara cosas privadas sobre alguien a quien quiero mucho, casi en la frontera de quebrar esa confianza que, en contadas ocasiones, se convierte en complicidad. ese anhelo que te hace querer protegerlos y hace que pases las páginas del libro con aprensión, con miedo, con alborozo, con alegría.

Amo lo que me hace sentir, lo que me devuelve a la vida. Por eso amo las lecturas que éste autor nos regala. Amo que Javier escriba.
En esta ocasión, no sólo no me ha defraudado, sino que aún se ha superado.

La vida de Manu contiene las emociones que todos compartimos.
No subraya el drama.
Nos habla de vidas difíciles, de carencias, de amores y desamores sin caer en el victimismo, con dulzura y  sutileza




Podeís encontrar su libro en el siguiente enlace:
https://www.amazon.es/vida-Manu-Javier-Barba-Garz%C3%B3n/dp/8491402888
Os recomiendo su lectura. Leeer nos ayuda a crecer. "La vida de Manu" es un libro para crecer, para disfrutar y para entender a los demás.



Gracias Javier.

martes, 6 de septiembre de 2016

CARTAS A ROMA XI .- PLUBIO


Mi admirada espartana, Ylena Diosa de los Desamparados:



Me permito este atrevimiento.
El de nombraros como el pueblo os llama.

Sé que negáis vuestros dones
Que os apena que la gente crea más en vuestras dotes adivinatorias o vuestra capacidad de hacer milagros sobrenaturales, que en si mismos y la capacidad de sus corazones

Más hoy soy plebe
Soy carne 
Soy polvo. 
Soy hombre

No el doctor formado 
Acreditado por nobles ilustrados 
Criticado por mis colegas, por incluir vuestras curas en mis pacientes.

Y soy pura osadía.
Sé cuanto os gusta la franqueza.
Así que sigo con mis licencias. 
Las que se me otorgaríais si estuvierais aquí.

Comparto mis sentimientos con vos, como vieja amiga, como confidente de estos años en que ambos luchamos a brazo partido contra esta absurdidad de la guerra.
Ambos somos personas de paz
Obligados a pelear.
Defender la paz implica luchas.
Es una lucha constante.
Amar implica luchas.
Luchas errantes.

No quiero luchar en esta, mi guerra de amor, sólo.



Soy un hombre de ciencias.
Nunca creí nada que mis ojos no vieran, que mis manos no tocaran o mi mente no entendiera.
Conoceros fue abrir la puerta a algo tan desconocido como intrigante.

Ya no me hago preguntas.
Sois y estáis.

Como médico he podido salvar algunas vidas. 
A veces, arrancándolas de los mismos dientes de la muerte.
Otras, me las han arrebatado de las manos cuando creía haber salido victorioso.

En estos tiempos no se puede decir que no crees.
Ni en Dioses ni en ese Mesias.
!Tantos Dioses y pierdo niños entre mis brazos!
Pobreza, sangre, injusticia, caos, desolación...
Temí volverme loco 
Lo hubiera hecho sino os hubiera conocido.
¿Cómo entender que aceptaríais con tanta solemnidad este duro destino?
¿Cómo comprender que podías saber más que el resto de los mortales ?
¿Y que esa sabiduría vuestra fuera ancestral?
Compartida y transmitida.



Recuerdo vuestro primer encuentro con mi querido amigo Marcus.
Os sentaron juntos en la reunión. 
Táctica clara del senador que pensó que vuestras diferencias y caracteres opuestos harían que no os aliarais.
Sorprendisteis a todos con vuestra cordialidad, con la discreción y los argumentos que defendisteis, para mi deleite, conjuntos.
Unidos.

No me considero romántico ni fácil de emocionar, pero me gustó veros 
Quise veros así por siempre.
Tan felices, risueños, jóvenes y valientes.
Brillando radiantes.
Poderosos.

El romano ya estaba divorciado de Annia. 
Me atreví entonces a adivinaros un futuro juntos 
Me sobrecogía la excitación.

Quiero a Marcus como a un hermano. 
Crecimos en la misma casa. 
Su matrimonio fue un enorme error.
Se enamoró pero no supo comprenderle ni aceptarle. 
Vos sin embargo...

Perdonadme, os lo ruego, pero me hunde la rabia de veros separados, distantes, cuando nacisteis el uno para el otro.
Puedo oír vuestros susurros cuando bajabais por la escalera. 
Con esa complicidad que siempre os he envidiado.
Que absurdo que este loco amigo mío os haya dejado escapar.
Que hombre tan valiente no haya tenido el valor de adentrarse en el verdadero Amor
Y aquí llegamos al verdadero motivo de mi carta.
El de adentrarme yo en esta senda donde algunos como vosotros, acabáis perdidos y dolidos.

Amo a Savia.
No se si los sentimientos de la tracia hacia el romano son de agradecimiento y cariño, o si albergan un sueño romántico. 
No podemos evitar sentir, bien lo sabéis.

Sé cuales son los míos.

Soy consciente de que le doblo la edad, de que con su belleza y su preparación serán muchos sus pretendientes. 
Hombres más jóvenes. fuertes y guapos que yo. 
Poco tengo que ofrecerle.
La vida de un médico 
Mi deseo de establecerme algún día en alguna aldea lejana donde podamos promover la paz y el equilibrio Como vos me enseñasteis.

Es posible la utopía.
Quiero la ilusión.

Por ello, me permito la licencia de rogaros que ahora que sus heridas han sanado la dejéis en nuestra hacienda. 
No sólo para completar sus enseñanzas, sino para darme la oportunidad de que me conozca mejor y sepa que mi única pretensión es cuidarla y respetarla.

Conozco su pasado. 
Fui yo quien curó sus heridas físicas cuando Marcus la trajo
Fuisteis vos quien cuidó las heridas de su alma.
Es una mujer sana y fuerte
Totalmente recuperada de esas misteriosas fiebres que casi nos la arrebatan y a la que seguro vos habéis puesto nombre y razón.
Quiero pensar que eran una segunda oportunidad para devolverla a mis cuidados.
Cuando la primera vez me faltó el valor.

Esta vez, no dejaré pasar la ocasión. 
Aunque respetaré sus deseos y voluntad.
Si niega mis galanteos, torpes con mi poca experiencia, no la molestaré.
Seguiré cuidándola con todo el amor que le profeso.
Con igual devoción.

Me duele acabar esta carta con la opinión tan personal que os expresaré ahora, pero por primera vez oso deciros que no esperéis más al romano señora.
Lleváis años despidiéndoos sin que ninguno de los dos abandone su posición.
El de indecisión y vos de solemne espera

Conozco a Marcus y no cederá.
No se acercará.

Merecéis ser amada y cuidada por un hombre que esté presente.
basta de largas ausencias y silencios.
Savia me ha contado cuanto sufrís en vuestro callado aislamiento.
Mientras lo hacéis, él vive.
Es la dura realidad.
El romano es así.


Vuestro recuerdo no frena sus días y paraliza los vuestros.
Estáis empeñada en que lo veréis llegar por mucho que lo neguéis.
No sucederá.
Vendrá, volverá y reanudará su marcha.
¿Os ama?
Puede que si, puede que no
Puede que a su manera
Puede que no sepa amar
¿Qué importa?
No hay amor en el abandono. Se acaba
Se transforma

Le quiero, no lo dudeís, pero hace mucho que dejé de esperarle.
Nadie le espera ya.
Escogió vivir así.
No lo esperéis Ylena.
Os matará el corazón.
No malgastéis vuestros años, por un fantasma que corre de batalla a batalla para esconder su miedo a la vida.
Vos sois vida.

Madre de los desamparados.
Vivid esta vida espartana
Las demás están aún lejanas.




La lógica puede resultar una gran ayuda
O un gran enemigo