viernes, 20 de abril de 2018

VERSOS PERDIDOS 2.- LA CUEVA DEL SILENCIO


En la cueva del silencio hace tanto frío
Estoy tan cansada
Pesan los huesos
Hasta el sueño es dolor



Me enerva la impotencia
Me enhebra la inconsciencia
Agujas en un segundo
cosen con calma
esta telaraña de ramas



Me reinvento y fluyo
Gacela perseguida soy
Y resucito en tu piel

Ellos escriben supersticiones en sus renglones
Convencidos me dejan en el suelo de los justos
mirando esa ventana,
 imposible escapar

Cojed mis ganas
En el desierto del ayer las dejé
Me atraparon mirando sus promesas de libertad
La ley de sus almas puede conmigo
Dadme un respiro
Dadme el alivio
¿Cuanto cuesta vuestra ayuda?
Son tan caros vuestros principios...




Y sólo quedas tú...
Ámame como si no me hubieras conocido nunca 
Mátame como tu sabes 
En ese pozo de placer donde luchamos los dos
Sólo queda esperanza de un mundo mejor
donde tu duermes amor



Prometo buscarte las llaves
Pese a mi despiste crónico
que ya es tuyo
Te lo regalé el primer día


viernes, 6 de abril de 2018

VERSOS PERDIDOS.: 1.-LA VIDA SE ME COME


Hace tiempo que me falta tiempo






Todo corre tanto...




Mi tiempo se pierde
Pero mis ganas de escribir sobreviven y se vuelven retazos
Trozos de papel con setimientos
palabras que salen de dentro
De la cueva de mi saber
De mi conciencia
De mi inconsciencia
De la locura de las noches cerradas
Cuando olvidas que quizás haya un mañana
Escribir es mostrar todas las facetas
Las que ocultas a esa humanidad tan fría que me llaman rara
Si. Soy extraña
Y estoy extrañamente viva


Muy viva, aunque muera cada noche
Unas de pena, otras de gozo
Dualidad, siempre
Por eso, hasta que recupere mi puesto en mi vida, nacen estos versos perdidos que quiero recoger de esos trozos de meses de silencio. 
Por los que callan, por los que se fueron y me acompañan y por mi.
Porqué no quiero olvidar que tengo voz...
No quiero olvidar que un día quise ser poeta.

-I-
Que mis versos perdidos me lleven a ti
Es mi camino
Que mis pies descalzos caminen por tu espalda
Es mi destino
Es lo que he querido
Lo que he tenido

_II-
Elevada a creyente soy
De tu sinfonía derramada en tu piel brillante
Diamante amor, diamante
Te lo juro, no es mentira
Le llaman amor
Tú sabes...


¿Y tú?
¿Qué ganas mujer?
¿Dónde quedaste?

domingo, 12 de noviembre de 2017

PENSAMIENTOS



Quiero comer, tu desnudez
La tolerancia ausente de tus caricias
!Que ansias de enterrarme en tus entrañas!
Que lejos quede el olvido
Y cerca tu piel que no pregunta
Sólo eriza con mi roce


Culpable de amor, me confieso
Tus manos, mi bandera sin frontera
Tu boca, rica ahí...
Justo ahí, donde yo la coloque
Rezo anudada a tu reflejo
Bebo el sudor de tu cuello
Lamo y amo, te respiro

Por fin
Sucediendo aquí
Quebrada tu voz
Gimes en mi
Y te reconozco
Como el suspiro que huyó de ti

Te entregas
Te rindes
Sucumbes
¿Al fin?
¿Así?

Que delirio es tenerte 
en este sueño vago que huye 


Sigo escribiéndote cada día
Sigo guardando tu cadencia
¿Quien  te dijo que la ausencia no es eterna?


viernes, 3 de noviembre de 2017

CARTAS A ROMA XII.- NO PIENSO. NO PUEDO

Querido romano:

Mi lejano amor...
Aún más lejos que la muerte, que tantos amantes separa
Aquella a la que llaman cruel 
La que ambos abrazamos cada día
Es la nuestra, la valentía de los necios que no tienen nada que perder
Después de todo, andamos perdidos 

No pienso, ¿sabes?
No puedo


 Soy Ylena
La espartana
Aquella mujer a la que llaman sacerdotisa, la maga, la hechicera, la curandera, la sanadora...
!Tantas mujeres fui amado mío!
Ninguna pudo retenerte
Ninguna te conquistó
Ninguna te tocó

Hoy no importa
No fuímos
Somos nada...


Aún dicen que cuando lloro, llora el cielo
Y lloro
Lloro por dentro
Callado, sumiso el lamento, agarrado el gemido, insonoro el sollozo
Muda
El llanto de los que no piensan
No pienso. No puedo

No sé nada de ti, no quiero saberlo
Creo que pasó mucho tiempo desde la última carta de Plubio
No contesté, no pensé
Savia marchó, supongo que con él
Las personas son como hojas, muchas caen en otoño, otras perduran un año más y quizás otro
Tan perennes somos, tan frágiles...

Ya no voy a la montaña. 
No me baño en los río o mares 
No respiro las primeras luces
No veo amaneceres ni atardeceres
Nunca estoy sola
Me abandonan hasta los espíritus porque mi alma calla lo que no piensa

Río mucho
Creo que no soy feliz, creo que estoy triste, creo que deseo irme 
Sólo lo creo
No lo pienso, no puedo

Me levanto y sigo
Ayudo, escucho, consuelo 
Tenías razón
Cuando das, nunca es suficiente
Siempre piden más, quieren más
No hay amor suficiente para llenar tantos corazones vacíos

Trabajo y trabajo
Tanto como haga falta, tanto como pueda para no pensar
No escribo, no te niego, no te encuentro, casi no te recuerdo
Creo que fue hermoso conocerte, más ya sabes...
No  pienso, no puedo

Mi pueblo sangra
Las gentes pelean entre si
La rabia, la intolerancia, la incomprensión
De nuevo luchas
¿Nunca te cansas de guerras romano?
Yo si estoy cansada de curar las heridas, de alentar, de soplar vida, de sanar cuerpos agotados
Y callamos
Ese egoísmo me hiere, me mata poco a poco
Pero aún no me iré, tranquilo
Seguiré vagando por esta tierra vuestra...
¿Podría pensar en si acabareis alguna vez de odiaros, de pisaros, de castigaros....?
No lo pienso. No puedo

Sólo sigo
Sigue tu romano
Encuentra el amor 
Creo recordar que merecía la pena
Que se podía pelear por mantener vivo el espíritu de los amantes libres
Píensalo tú, si puedes 



Nada puede ser tan malo
Como lo que no hicimos
Lo que no recordamos
Lo que no olvidamos
Lo que no pensamos
No sé. No lo pienso. No puedo




No estamos tan lejos,
más nunca estuvimos cerca

Creo...





martes, 8 de agosto de 2017

EL TEDIO



Ambos se concentran en la carta.

Él le pregunta si le gusta el vino a lo que ella responde, que le gusta casi todo. 



Alberto siente otra punzada de deseo. Cada vez que ella habla se siente provocado, inducido, atrapado en esa red, deseando besar esos labios que se mueven tan despacio, tan dulcemente.


Para romper la tensión, le cuenta que está de visita por negocios, que precisamente esa tarde ha cerrado un buen trato, que al día siguiente vuelve a casa. 

Ella escucha sin interrumpir, mientras come. No deja de mirarle a los ojos y él se siente cómodo en ellos. Más grande, más fuerte.




-Lo siento. He monopolizado la conversación. No sé nada sobre ti –le dice Alberto para intentar que ella le cuente. Siente curiosidad además de esa pasión expectante que le hormiguea por el cuerpo.

-No lo sientes –le sorprende ella-. Y no me importa. Esta es una noche especial. Estás feliz porqué tu empresa acaba de tener éxito con tu acuerdo. Yo, por mi parte, sólo te diré que estoy de vacaciones y a la vez, busco trabajo y decido si me interesa vivir aquí o quedarme donde estoy. Soy de madre inglesa y padre alemán, así que hablo varios idiomas. Pensé que en la isla no me costaría encontrar trabajo con mis conocimientos de idiomas y me vine a investigar. Así que yo también estoy feliz, porqué es la primera vez que cojo las riendas de mi vida y hago algo atrevido. Me siento osada y me gusta tu compañía. Una noche. Sólo eso. ¿Si estás de acuerdo?

-¿Me estás ofreciendo lo que creo que me ofreces? –No quiero parecer estúpido pero no estoy acostumbrado a estas situaciones.

-¿A qué situaciones? –Responde ella con las cejas levantadas-. ¿A que una mujer te diga que te desea?

-A esas tampoco –ríe él.

Malena ríe Alberto se sorprende del cosquilleo que siente en el estómago, ¿esas son las famosas mariposas?

-Me aburren las tonterías –le provoca insolente ella-. Prefiero las cosas directas. Diría que estás casado…

-¿Cansado o casado? –bromea él.

-Ingenioso –murmura la mujer manteniéndole la mirada.



La palabra queda suspendida en el aire.

Alberto está más desconcertado si cabe. No le apetece explicarle su situación. Suena convencional. 

-Me casé con mi novia de toda la vida del instituto, seguí con la empresa familiar, tengo un par de hijos, un perro, un buen coche y un apartamento en la costa. Pero, me encuentro vacío, insatisfecho, sólo eso. Y no debería de quejarme, así que añade culpable a la lista. Muy típico, ¿no crees? –se oye decir.

-Muy típico –asiente Malena-. Acabemos de cenar y tendrás tu noche fantástica. Muy típica también. La de dos desconocidos que se encuentran y al día siguiente se separan y vuelven a sus típicas vidas. Sólo te pido una cosa, que no me disfraces la historia con más tópicos. No necesito oír lo hermosa que soy, lo bien que te hago sentir, ni que nos volvamos a ver.

-Quizás yo si lo necesite.

-¿Decirlo o hacerlo? –pregunta curiosa por primera vez.

-Ambas –responde misterioso.

-Entonces no soy la mujer que buscas. Decide. Tienes tiempo sólo voy por el primer plato...






Quizás, sólo quizás
Todo puede ser más fácil
Do easy

lunes, 17 de julio de 2017

¿MAÑANA?


Sigo aquí
Peso
No floto
Pies pesados
Pies descalzos


Metáforas que no entiendo
No
No entiendo
¿Porqué mañana?

Hecho de menos cuando Roma era un paraíso



Antes de que ardiera París
Y yo siguiera aquí
Sin irme
Perenne
Pesada
Descalza

La eterna espartana
La amazona tracia
El alma salada en la piel
La soledad controlada

Todos los personajes de cien vidas luchadas
Honor y coraje

Pesa mi espada
Pies descalzos
Calma mojada
Las ganas secas




Tus palabras...
No las oí
Ni imaginarlas 
Sabes que nunca fui  osada

Estás tan bien sin mi
Que me asusta tu nada
Casi no te pienso
No te creas
No me engañas

Hasta tu ausencia se pega al cuerpo
Pero...
Que no exista mañana


Pronuncié las palabras
¿las oíste?
Me pediste que hablara en voz alta
Y no oíste

Recuerdo sólo tus labios en mi cuello
Aquel único día
Tan poco
Quise más
Quiero más después de tanto tiempo

¿Mañana?
Dará igual

Peso
No floto
Pies pesados
Pies descalzos
Tu adiós,
Tan lejos, tan cercano

Más dualidad
Estoy preparada
Me quedan fuerzas

¿Mañana?
No existe
¿Recuerdas?

¿Fuimos mañana alguna vez?

Extraños humanos somos
Extraño para mi eres
Extraña soy para ti

Peso
Hoy no floto
Mañana quizás si
Cuando despierte...
Si despierto, sigue despierto

Respira
Yo no tengo aire para ti





martes, 20 de junio de 2017

ASÍ TE QUIERO

Quiero tu desnuda desnudez

Así te quiero
Abandonado, relajado, somnoliento
Pálida tu dejadez
Imaginas alegre mi hambre
Lujuriosas tus promesas 
Silenciosos tus gemidos


Perezosa sensualidad que evoca tu abandonada pose
Despiertan tus labios carnosos
Y rastrean mi cuello desvestido
Callo el pañuelo de mi velo
Y espero cien dientes que arranquen el resto
Cien muecas tuyas, amor
En cien dentelladas distintas
Cien suspiros te daré

Si 
Me pareces ajeno




Tu piel me deleita los sentidos
Respiro tu olor delicado
Almizclado 
Revuelto en sábanas dichosas

Ríe tu cuerpo ahora alborozado
Despierta al fin a la lascivia
Se retuercen tus dedos inquietos
Mientras vagan muy conscientes

Del retozo, del desorden
De los amantes ociosos
De este atardecer suave
Del ahora de este gozo






Ningún hombre es una isla
Más nunca pisé tu Tierra